la puerta se cierra y se escucha desde la habitación el eco sonoro de una cerradura que ya no volverá a abrirse. el sonido de un "no" que retumba entre las paredes y se convierte en la banda sonora de un día que amanecía soleado y al que de repente abrazaron las nubes.
me quedo con las cartas y las quemo por qué me quedé sin lumbre, y me refiero a ti como se refieren las flores a la primavera, como algo hermoso y al mismo tiempo corto que lo deja todo lleno de barro y lluvia, contrastando con vivos y bonitos colores.
me despierto con las uñas de color morado y no es por el pinta uñas, me las muerdo en sueños pensando que eres tu quien me muerde bajo el olivo que hay tras el puente que cruza la ciudad para separar los edificios del bosque.
me quedo con cómo arqueas la espalda cuando mis dedos aprietan tu columna vertebral y convierten tu piel en un carril del que salirse y estamparse contra el tronco de un olmo que no tiene culpa de nuestras locuras.
el sol no te ha dado este invierno y tu carne tersa y blanca parece una estación de trenes que todavía no ha sido pintada y dibujo entre tus oblicuos un mapa para escapar de ti y de mi, para que no nos encerremos nunca.
siempre digo adiós por qué no espero un hasta luego, quién sabe que encerrará la vida para nosotros, para quienes rodean mi vida llena de incongruencias, quién me esperara después de que den las doce si yo nunca quise ser cenicienta, solo una mujer con ropa barata que se tapa la cara cuando le graban las cámaras después de llevarse lo que un millonario dice que no es suyo.
¿dónde vas si no es contigo? por qué conmigo no tienes donde ir, yo no te guío. te guían tus manos que hacen crujir los huesos cuando los aprietas antes de dar un golpe firme y fuerte. y son tus dedos los que atizan realmente al golpe, que se convierte en una caricia para el viento.
si no somos tú y yo, ¿quién es uno? ¿y dónde reside la realidad de ser dos entes dirigidas por la realidad de nuestra memoria?
si te digo adiós no es por qué ya no quiera verte, es que he aprendido a despedirme, para que no duela tanto el ser dos seres ausentes, que no buscan encontrarse si no perderse en la mente del otro para encontrar en nosotros mismos lo que siempre quisimos pero nunca pudimos ser.
¿dónde se dirige la estrella que marca el camino? ¿cuántos botes hay hundidos en el mar en el que se hundió nuestra alegría?
¿por qué no hablamos del daño que hace una cicatriz cuando ya está curada? y queda la marca en tu cuerpo como recordando lo que un día tuviste y ya no tienes.
te busco entre la gente y encuentro mi reflejo tras un cristal de un local abandonado, y pinto nuestros nombres en árabe para que nadie entienda que es lo que realmente quiero decir. si somos un idioma desconocido solo unos pocos sabrán de lo que hablo y lo que intento decir.
escribe sobre mi si realmente es lo que quieres, pero no hables a nadie de lo que encontramos al mirarnos por qué no van a entenderlo, siempre me han tomado por loca cuando hablo de mi forma de querer, pues no está destinada a las mentes más corrientes.
te digo adiós porqué es importante saber decirlo,
saborearlo,
mencionar cada palabra, y disfrutar más si cabe,
cuando de nuevo abra la puerta,
y te diga bienvenido,
del aquí te quedas,
y esperar pacientemente a la siguiente despedida...
para volver a agradecerte,
que te metas en mi cuerpo y me hagas decirme adiós a mi misma,
lejos de mi mente, lejos de mis sueños,
lejos de la muerte,
lejos de la vida.
adiós, vuelvas o no vuelvas,
siempre estaré cerca,
lamiendo tus heridas...
domingo, 31 de enero de 2016
sábado, 23 de enero de 2016
ahora que todo el mundo duerme.
ahora que todo el mundo duerme se escuchan pasos en calle y el repiqueteo de una farola en la que falla luz.
encerrada bajo mi manta de flores oscuras cierro los ojos y aprieto con fuerza para intentar dormir, de un momento a otro, y escapar así de mi cuerpo y centrarme únicamente en mi mente.
me imagino si la vida fuera así, si solo fuera un ente que camina sin miedo a mirarse en un espejo claro que refleja algo muy oscuro.
dónde y quién seré, dónde llegaré, aprieta el gatillo al reflejo, di adiós para siempre, y entonces ¡pum! solo queda mi alma, viajando por el aire, por el tiempo, por un cielo lleno de matices y soledad.
muchas veces imagino lo bello que debe sentirse ser una nube en una noche oscura, ¿qué se debe sentir ahí arriba? escuchando las ráfagas del aire, el suspiro de algún planeta, la caricia de la luna y la ansiedad del sol por qué llegue su momento de mostrarse.
ya no me imagino sola por qué sola es como me encuentro, no pienso en compañías especiales más que la del miedo, que se topa con la ilusión para mermarla y abrazarla en ocasiones, maltratando su dulzura y pasión, para que no se sobrepase.
no soy un lince, tan siquiera un gato, soy un animal sin nombre, que se esconde en los más fríos montes para escapar así de la sombra de algún edificio que quiere taparle el camino sin piedad.
he olvidado tantas cosas, cómo se siente una caricia en la espalda antes de dormir, como huele el pelo cuando te despiertas y tienes la cara clavada en la nuca de un ajeno, como saben las uñas cuando las muerdes esperando en un andén, como sabe un beso después de un trago de algún refresco que se define a si mismo como tropical, lo he olvidado todo, y si intento recordarlo, se abre dentro de mi, como a desgarros, una espiral de dolor que me deja sin respiración y con unas intensas ganas de vomitar.
¿y si el vómito se me atragantara? ¿y si nunca más pudiera volver a respirar?
a veces cuando salgo de mi puedo notar la tierra mojada bajo mis pies, como cuanto mas corro más lejos está mi destino, un destino que ni siquiera sé cual es.
me imagino en tres mil lugares al mismo tiempo por qué no sabría decir ni uno solo en el que quisiera quedarme para siempre. no sea que las raíces me atrapen y crezca un árbol en mi interior que nunca pueda volver a podar y al final solo quede un tronco con hojas marchitas que gritan clemencia con desesperación.
soy un foco de traumas que la gente derrama sobre mi sin miedo a contagiarmelos, piensan que jamás me afectaran, y de repente, meses después de separarme del individuo que portaba el trauma en sí, me siento contagiada, sin cuarentena posible, siendo obligada a superar un problema que ni siquiera era mio y de repente se ha vuelto algo íntimo para mi.
si quieres gritarme, hazlo, pero no alces la voz demasiado cerca de mi oído. si quieres que te escuche llorar deja que te acerque el pañuelo, pero no me lo devuelvas, tiralo a la papelera, haz un cisne bonito y dejalo nadar en tus adentros, pero no me conviertas a mi en él, quiero seguir siendo un patito feo del que nadie tenga miedo.
ahora que todo el mundo duerme solo tengo la sensación de que el pasado me atrapa, y ya nada ni nadie puede salvarme, y quizás mañana sea otro día, o dentro de siete será otra semana, quizás llegue tan alto como dice la gente, quizás me quede anclada en el lodo para siempre, no sé que esperan de mi por que yo de mi no espero nada.
no es un escrito triste, si no desesperado, un grito de ayuda que ni siquiera yo sé donde lo lanzo, un ábreme en canal y enseñame que no estoy muerta, que sigo sintiendo algo mas que temor a reconocerlo.
reconozco el miedo,
reconozco el asco,
reconozco el odio,
reconozco el dolor,
no reconozco el amor,
ni la calma,
pero si la cama,
y me atrapa...
corta las cuerdas que no me dejan salir de aquí.
seas quien seas,
sé quien quieras ser,
y demúestrame,
por favor,
que yo también puedo ser mia.
encerrada bajo mi manta de flores oscuras cierro los ojos y aprieto con fuerza para intentar dormir, de un momento a otro, y escapar así de mi cuerpo y centrarme únicamente en mi mente.
me imagino si la vida fuera así, si solo fuera un ente que camina sin miedo a mirarse en un espejo claro que refleja algo muy oscuro.
dónde y quién seré, dónde llegaré, aprieta el gatillo al reflejo, di adiós para siempre, y entonces ¡pum! solo queda mi alma, viajando por el aire, por el tiempo, por un cielo lleno de matices y soledad.
muchas veces imagino lo bello que debe sentirse ser una nube en una noche oscura, ¿qué se debe sentir ahí arriba? escuchando las ráfagas del aire, el suspiro de algún planeta, la caricia de la luna y la ansiedad del sol por qué llegue su momento de mostrarse.
ya no me imagino sola por qué sola es como me encuentro, no pienso en compañías especiales más que la del miedo, que se topa con la ilusión para mermarla y abrazarla en ocasiones, maltratando su dulzura y pasión, para que no se sobrepase.
no soy un lince, tan siquiera un gato, soy un animal sin nombre, que se esconde en los más fríos montes para escapar así de la sombra de algún edificio que quiere taparle el camino sin piedad.
he olvidado tantas cosas, cómo se siente una caricia en la espalda antes de dormir, como huele el pelo cuando te despiertas y tienes la cara clavada en la nuca de un ajeno, como saben las uñas cuando las muerdes esperando en un andén, como sabe un beso después de un trago de algún refresco que se define a si mismo como tropical, lo he olvidado todo, y si intento recordarlo, se abre dentro de mi, como a desgarros, una espiral de dolor que me deja sin respiración y con unas intensas ganas de vomitar.
¿y si el vómito se me atragantara? ¿y si nunca más pudiera volver a respirar?
a veces cuando salgo de mi puedo notar la tierra mojada bajo mis pies, como cuanto mas corro más lejos está mi destino, un destino que ni siquiera sé cual es.
me imagino en tres mil lugares al mismo tiempo por qué no sabría decir ni uno solo en el que quisiera quedarme para siempre. no sea que las raíces me atrapen y crezca un árbol en mi interior que nunca pueda volver a podar y al final solo quede un tronco con hojas marchitas que gritan clemencia con desesperación.
soy un foco de traumas que la gente derrama sobre mi sin miedo a contagiarmelos, piensan que jamás me afectaran, y de repente, meses después de separarme del individuo que portaba el trauma en sí, me siento contagiada, sin cuarentena posible, siendo obligada a superar un problema que ni siquiera era mio y de repente se ha vuelto algo íntimo para mi.
si quieres gritarme, hazlo, pero no alces la voz demasiado cerca de mi oído. si quieres que te escuche llorar deja que te acerque el pañuelo, pero no me lo devuelvas, tiralo a la papelera, haz un cisne bonito y dejalo nadar en tus adentros, pero no me conviertas a mi en él, quiero seguir siendo un patito feo del que nadie tenga miedo.
ahora que todo el mundo duerme solo tengo la sensación de que el pasado me atrapa, y ya nada ni nadie puede salvarme, y quizás mañana sea otro día, o dentro de siete será otra semana, quizás llegue tan alto como dice la gente, quizás me quede anclada en el lodo para siempre, no sé que esperan de mi por que yo de mi no espero nada.
no es un escrito triste, si no desesperado, un grito de ayuda que ni siquiera yo sé donde lo lanzo, un ábreme en canal y enseñame que no estoy muerta, que sigo sintiendo algo mas que temor a reconocerlo.
reconozco el miedo,
reconozco el asco,
reconozco el odio,
reconozco el dolor,
no reconozco el amor,
ni la calma,
pero si la cama,
y me atrapa...
corta las cuerdas que no me dejan salir de aquí.
seas quien seas,
sé quien quieras ser,
y demúestrame,
por favor,
que yo también puedo ser mia.
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