domingo, 4 de octubre de 2015

la nada y el no

después de años de espera por fin la soledad se convierte en mi fiel compañera. me escondo entre los árboles y no espero que me busque nadie, me asomo a los ríos y mi reflejo es el único que aparece como dibujado en el agua, lo muevo con un dedo, lo deformo, le sonrío al riachuelo y salto para romper mi imagen con la fuerza de mis pies.

no me dan miedo los animales, solo las personas, que se acercan distraídas como no queriendo nada y al final lo acaban queriendo todo. y mi todo es mi nada, y si mi nada refleja mi alma al final no tengo que decir ni demostrar lo que los demás necesitan pues no hay nada que darles, solo mi cuerpo, lo demás me lo quedo para mi, para las hojas que quemaré un día si me vuelven a cortar la luz, si el frío aprieta, si le he dado las sabanas a la vecina por que unos capullos se las han robado. 

no hay nada que pueda hacerme retroceder en el tiempo y el recuerdo solo refleja la fé de el mentiroso, que se encierra entre sus propias tinieblas para rebobinar una y otra vez la cinta de una película que pasó de color a blanco y negro y no va a volver a retomar su luz. ¿de qué sirve volver a ver una y otra vez la misma escena? al final la cinta se quema, nos quemamos, ardemos, quizás por eso lo hacemos, por ser solo cenizas que acaban en algún vertedero sin que nadie quiera ir a buscarlas.

¿no viene el viento y se lleva el último papel que te queda para liar el cigarro? y llueve, se moja, irrecuperable, pero volvemos a meterlo entre nuestras manos, con la esperanza de que la huida no haya significado la perdida, el papel se seca, pero ya no prende igual, se apaga más veces, y al final acabas dejando ese cigarro de lado para encenderlo cuando se te haya acabado el resto del tabaco. 

¿si somos eternos por qué acabamos todos enterrados en la nada? no somos más que esqueletos cubiertos de una piel que no eligieron, que les otorgó la naturaleza con el fin de joderlos, algunos lo llevan mejor, otros se suicidan por ello.

mi nada y mi no forman mi nube, quizás gris, quizás lanza truenos devastadores que se llevan por delante lo que encuentran, pero es lo que soy, es lo que tengo, la nada y el no. el eterno desierto.




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