viernes, 28 de agosto de 2015

¿debería hablar de mi o sería demasiado intimo?

cuando hace aire me pierdo, quizás con la esperanza de que una ráfaga me lleve.

a veces pienso que la lucha que me une a los demás es la del desprecio. nos escucho hablando del odio que nos representa, de los golpes que hemos dado o hemos soñado con dar.

las caricias no se me acumulan, me encuentro en medio de las noches acariciando mi piel y pensando que es suave, casi escucho el susurro de una voz que no existe que me dice que va a quedarse para hacerme las noches más largas aunque en el fondo acaben siendo mas cortas.

me rodeo de gente -muy poca- que me inspira, todos ellos me estremecen y en algún momento pienso que me gustaría darles un beso, por que yo quiero poco, pero cuando lo hago se me juntan en el pecho todas las ganas que nunca tuve, y necesito refugiarme en los brazos de un loco o en el cuello de una mujer desquiciada por el daño que le hicieron los hombres, esos que dicen que crearon el mundo que ahora unos pocos -o quizás muchos, pero no suficientes- queremos destruir.

me gusta caminar sin rumbo fijo y quedarme diez minutos pensando en lo bonitas que son las raices de un árbol que sobresalen de la tierra, quieren escapar, como la puta del anuncio que sale en la televisión, a la que exponen para que denuncie su situación y luego llevan con el Mercedes al barrio donde cada noche abre las piernas con un hombre diferente y no por placer.

me despierto por las noches por que sueño con espejos que reflejan lo peor que hay en mi, y me termino fumando un cigarro en la ventana por que para mi asomarme es como ver el abismo que me a rodeado durante años, el mismo barrio, los mismos coches, la misma carcel, me imagino saltando, viendo como arde el locutorio de abajo y nos toca aprender a vivir en otro sitio, obligados a cambiar.

sueño con la desidia, con el desconsuelo, con las ganas de vivir y de morir que discuten a arañazos por ver quien tiene más fuerza.

y siempre me vuelvo a la cama, abrazo a la suerte que es la hermana de la muerte y cierro los ojos muy fuerte mientras aprieto los dientes y pienso ¿será hoy la ultima noche o me tocara volver a levantarme?

el sol me despierta, no hay nadie en la cama, me abrazo muy fuerte y me dan ganas de gritar ¡ven a por mi! y me refiero a mi misma, solo yo puedo salvarme, solo yo puedo salir de aquí.

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