Las nubes se reúnen sobre el tejado y desatan la lluvia. La ciudad huele a muerte, los lobos y las zorras corren por las calles para aislarse de la lluvia, no sea que los purifique y les convierta en pájaros que pueden echar a volar, tienen tanto miedo a ser libres...
Se escucha el sonido de la lluvia chocando contra el suelo, el derrape de un coche que acaba medio estampado contra una farola.
Salen los muertos de las alcantarillas y abrazan a los vivos para llevarlos con ellos, prometen que la vida bajo las alcantarillas es mucho mejor, pueden hacer lo que quieran, nadie les vigila, nadie quiere hacerles daño, prometen que huele mas a cloaca en la superficie que ahí dentro.
Bailan los muertos con los vivos y les acarician la piel tersa añorando por un momento lo que un día fueron. Algunos preguntan si dios no les abrió la puerta del cielo, los putrefactos se ríen como quien ve la comedia que echan a las 10.
-Dios se reunió con nosotros en el cielo, con cada uno de los que estamos ahí, nos hizo subir hasta allí arriba, atravesar las nubes y las tormentas y una vez llegamos a la escalera que indicaba el camino al paraiso nos tiro de nuevo hacia el suelo mientras reía al escuchar el sonido de nuestros huesos al estamparse contra el asfalto. Nos presento las cloacas y nos dijo que como buenas ratas ahí debíamos permanecer.
Todos los humanos los miraban aterrorizados, se cogían de las manos las parejas mas estables, los niños con sus padres, el vagabundo al árbol mas cercano...
-Tenéis que venir con nosotros a la cloaca, vivir lejos de esto, dejar de ser lobos y zorras asustadas con miedo a que los cacen, con miedo a ser ellos mismos, tenéis que comprender que dios es el diablo, solo entonces seréis pájaros, solo entonces volareis... Aunque sea bajo suelo, aunque no podais volver...
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