cuando tenía once años en una redacción del colegio confesé que mi poder favorito sería poder olvidar. años después me arrepentí de haber dicho algo así por lo que podría suponer para mi. ¿quién sería ahora sin todos esos recuerdos que se agolpan en mi espalda? ¿sin mi mochila llena de mierda que se pelea con la pasión para vencerla y enterrarla? ¿estaría vacía de una forma diferente a la que me siento ahora?
cuando corro a por el autobús me gusta la sensación de el aire en la cara. me gusta reírme viendo como la gente me observa preguntándose si llegaré a tiempo a por él. cuando hace frío me gusta abrir la ventana y quedarme desnuda sintiendo como se me congelan los huesos, para luego meterme dentro de la manta y sentir como el calor me abraza, es lo más parecido a un abrazo en invierno, a meterte en la cama y sentir como el cuerpo de alguien se acerca por detrás para abrazarme y me acaba calentando su aliento en la nuca, sus manos que se sienten perdidas al notarme desnuda quitándole el placer de poderme desvestir.
me gusta que las zapatillas nuevas me hagan heridas, y arrancarme las costras cuando por fin sanan, cada vez que siento como dos partes de mi piel se separan, ese dolor mezclado con placer, pienso en lo bonito que es combinar las dos cosas, cuando quitas la costra de nuevo aparece la herida, has querido quitar demasiado rápido algo que todavía no había cicatrizado.
me gustan los labios cortados después de días de frío y aire intenso. cuando encuentro una persona que como yo no se pone miles de productos para curarlos, si no que disfruta quitando las pieles muertas que quedan en ellos y que puedes estirar con tus dedos o tus propios dientes. besar a alguien y que queden restos de tu piel en labios ajenos. quitárselos con los dedos y que no sienta asco. quién de verdad te quiere solo quiere arrancarte la piel, para ponérsela encima por las noches y saber el calor que puede proporcionar tenerte.
me gusta ser sensible aunque eso me haga daño. pero a veces pienso que la única solución posible al dolor es no sentir nada. volver a tener once años y soñar con olvidar. olvidar todo. cada roce, cada grito, cada mirada, cada orgasmo, cada sueño que no he podido cumplir, cada esperanza depositada en alguien que terminó siendo decepcionante, cada lágrima por aquellos amigos que te juzgaron sin siquiera depositar un minuto de su tiempo para preguntar por qué hacías lo que hacías, cada corte que ha derramado más sangre de la normal, cada risa que ha terminado yéndose por la alcantarilla. cada vomito después de una noche que creías que había sido espectacular.
olvidar a aquellas personas y pensar que sin dolor también puedes evolucionar. que no te mereces creer más palabras que te produzcan ansiedad. apoyarte en quiénes te aman sin preguntarte donde estás.
y a partir de ahí crear tu propia esencia, tu propia libertad.
mi problema reside en que la realidad la forman los recuerdos del pasado, y el pasado mas cercano ha sido tan horrible que me cuesta que mi realidad sea distinta. me cuesta sentirme libre, me cuesta volar, cumplir lo que quiero sin limites, soñar con que todo puede volver a brillar.
o ni siquiera todo...
solo yo... nadie más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario