a veces sigo teniendo frío,
y me escondo entre mis sábanas a ver si el calor me arropa.
a veces, cuando nadie me mira,
estornudo sin taparme,
y sorbo los mocos sin miedo a asquear a nadie.
a veces, tengo miedo de la oscuridad,
y dejo encendida la luz de la mesita de noche como para asustar a los mosntruos que vengan a por mi.
a veces, me asusta el silencio,
y me encuentro intentando dormir con musica de fondo,
para intentar pensar que no estoy sola,
y el sonido,
me acompaña.
a veces, lloro,
sin ahogar el llanto,
pero solo cuando estoy sola,
y grito,
con desesperación,
me ahogo,
y sale de mis cuerdas vocales un sonido de dolor tan sincero que mi gato,
maúlla,
bajito,
como para no molestarme pero uniéndose al llanto,
como si viera dentro de mi y le asustara provocar a lo que ve.
a veces,
cuando tengo mucho calor,
me desnudo y me tumbo en el suelo,
y siento como cada parte de mi cuerpo se enfría,
de repente,
y pienso como será encontrarme un día,
muerta,
con todo el cuerpo helado,
y si alguien vendrá,
a buscarme.
a veces, no sueño con viajar,
si no con escapar,
y esconderme como se esconden los animales salvajes de los humanos,
en algún lugar remoto,
hasta que me doy cuenta de que no escapo de nadie, ni de nada,
si no de mi misma,
y allá donde vaya me encontraré conmigo,
mirándome en cada espejo,
reprochando cada defecto,
cada cosa que quise y no hice.
a veces, todavía echo de menos que alguien me abrace por las noches,
y que a mitad de madrugada se despierte,
para follarme,
y luego me susurre que me ama,
aunque sea mentira
aunque detrás de ese amor todo lo que haya sea tétrico.
a veces, cuando camino hacia un rumbo fijo,
me vienen de golpe olores que extraño,
y me pregunto si esas personas seguirán llevando el mismo perfume.
a veces, aún puedo escribir,
y me sorprendo leyendo lo que en cinco minutos sale de mi,
como si vomitara,
como si en realidad todo lo que intento esconder a los demás no sirviera de nada,
ya que yo sé lo que pasa,
lo que me preocupa,
y lo que duele,
pero a veces,
solo a veces,
necesito escribir en algún cuaderno olvidado,
para luego perderlo entre montañas de papeles,
y fingir así,
que mi dolor no existe.
y a veces,
solo a veces,
todavía puedo ser libre de mi misma...
No hay comentarios:
Publicar un comentario